Entrevista | Mariano Mariño Abogado en Cáceres, sobre la sentencia por la agresión sexual a dos menores

"Nunca había llevado un caso en el que pidieran 48 años para mi clienta"

El Periódico Extremadura muestra un avance de la entrevista con el letrado cacereño, en la que opina sobre la sentencia tras el juicio por la agresión sexual a dos menores

Entrevista a Mariano Mariño

Carlos Gil

Cáceres

A finales de febrero, la Audiencia Provincial de Cáceres condenó al padrastro de dos menores por agresión sexual y pornografía infantil, mientras que absolvió a la progenitora, acusada de consentir los continuos abusos. El letrado cacereño Mariano Mariño, encargado de la defensa de la madre, detalla los pormenores de un proceso judicial que se ha extendido más de tres años y medio hasta su resolución y que ha terminado de manera satisfactoria para su clienta.

Pregunta: En primer lugar, ¿cómo se define como letrado?

Respuesta: Diría que soy una persona muy honesta. A muchos de mis clientes les digo que no quiero venderles la moto, es decir, si tengo la posibilidad de ayudarles y existe una confianza que facilite que el procedimiento salga adelante, bien; en caso contrario, no seré yo el que te haya vendido falsas expectativas.

La labor de la defensa

P: ¿Cómo se afronta la defensa de un caso de estas características?

R: Este no es un caso al uso. Nunca había llevado un procedimiento en el que pidieran 48 años de cárcel, además de que mi clienta no estaba acusada por haber cometido los hechos directamente. A la hora de aceptar casos así, no solo importa la naturaleza del delito, sino también comprender las circunstancias de la persona implicada.

P: ¿Habría aceptado llevar la defensa de su pareja, que finalmente ha sido condenado a la pena máxima de 20 años?

R: No lo conozco y nunca me he reunido con él. Pero si me hubiera explicado qué es lo que realmente ocurrió y hubiera surgido esa conexión entre letrado y acusado, no habría tenido ningún problema en llevar su defensa.

P: ¿Qué aspectos han sido determinantes para la absolución de su clienta?

R: Nosotros creíamos firmemente en su inocencia, por eso ni siquiera contemplamos la posibilidad de llegar a un acuerdo con el fiscal. La acusación contra ella se basaba en la figura jurídica de la comisión por omisión, que requiere de un elemento objetivo y otro subjetivo. Este último hace referencia a la intención de cometer el delito y, en este caso, quedó demostrado que no tenía conocimiento de los hechos y no podía ser condenada por ello. Creo que el tribunal ha sido muy valiente al aplicar rigurosamente lo que nosotros planteamos, y lo cierto es que ha sido muy satisfactorio.

Principales dificultades

P: ¿Cuál ha sido el mayor desafío a lo largo del procedimiento?

R: Ha sido complicado, sobre todo porque al principio del procedimiento las niñas eran menores. A nivel personal, el mayor reto fue afrontar el interrogatorio de los testigos sin saber realmente qué iban a decir, ya que no habían declarado en la fase de instrucción y desconocíamos si sus testimonios nos beneficiarían o perjudicarían. Teníamos miedo de que pudiera malinterpretarse el testimonio de mi clienta, especialmente cuando el otro acusado es su pareja. Por eso decidió acogerse a su derecho a no declarar.

P: ¿Y el momento más difícil durante el juicio?

R: Ha habido tensión y muchos nervios. Lo peor fue que mi clienta se desmayó durante la declaración del otro acusado. Conseguí un informe médico para que no estuviera presente en el juicio, sino en una sala aparte, ya que tiene una discapacidad y sufre ataques epilépticos ante cualquier situación de estrés. Pero hubo un momento en el que perdió el conocimiento y tuvo que venir el forense a reanimarla para poder continuar.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents