Evolución de la vía cacereña

La hostelería gana peso en la calle San Pedro de Alcántara de Cáceres

La transformación de esta emblemática vía cacereña va más allá del cambio de imagen que sufrió tras la peatonalización. Conocida durante años como un referente comercial en la ciudad, en la actualidad ha dejado atrás parte de su identidad, y los negocios del sector hostelero han cobrado protagonismo ante la pérdida de comercios y tiendas de toda la vida

La hostelería gana peso en San Pedro de Alcántara

Jorge Valiente

Cáceres

Durante años, San Pedro Alcántara fue uno de los centros neurálgicos y comerciales de Cáceres, un referente para los amantes de la moda y el comercio tradicional. Sin embargo, con el paso de los años, su fisonomía ha cambiado significativamente, y factores como el auge de los centros comerciales, la crisis del pequeño comercio, la subida del precio del alquiler y los cambios en los hábitos de consumo han ido debilitando la presencia de estos negocios. 

Esta situación ha permitido que los negocios hosteleros adquieran mayor protagonismo, aunque tampoco de manera desmesurada, redefiniendo la identidad de la calle y reflejando una tendencia que también se extiende a otras zonas de la ciudad, como ocurre en Pintores.

El reciente cierre de varios comercios emblemáticos evidencia esta corriente de transformación en una vía que actualmente cuenta con Roberto Verino y Pronovias como principales exponentes. Establecimientos de la talla de Adolfo Domínguez, la prestigiosa firma gallega que ha cerrado sus puertas a inicios de este mes tras 28 años en la ciudad, o Prénatal, la tienda de moda que vistió a madres embarazadas y a miles de niños y que ha bajado la persiana a finales de febrero después de 50 años, son ejemplos de ello. También la marcha de la joyería Morales, que colgó el cartel de liquidación el pasado mes de noviembre.

De esta forma, el comercio tradicional ha ido perdiendo terreno frente al sector hostelero. A día de hoy, de los 27 locales que existen a pie de calle, excluyendo los siete que se encuentran cerrados, cinco están dedicados a la hostelería, lo que representa casi el 20% del total. Una cifra que, aunque no llega a ser impactante, se equipara a la de los comercios dedicados a la moda, que durante años ocuparon casi la mitad de los establecimientos.

Entre los negocios hosteleros en activo, el que más tiempo lleva sirviendo a los cacereños es El Gran Café, inaugurado en 1983. A pesar de que actualmente se encuentra en obras, continúa siendo un local de referencia en la ciudad. Los otros dos establecimientos que permanecen en funcionamiento después de décadas en San Pedro de Alcántara son Más que Tapas, abierto desde 2006, y la franquicia 100 Montaditos, que se estableció en 2011 en el local que anteriormente albergaba la tienda de moda José Luis. 

El reciente cierre de comercios con tradición en la calle evidencia un cambio de tendencia

Tiempo más tarde, comenzó a diversificarse la propuesta gastronómica con influencias de otras culturas. En 2017 abrió Ginos, la cadena de comida italiana que ha decidido echar el cierre hace escasos meses, y un año después llegó Sibuya Urban Sushi Bar, un restaurante moderno de comida japonesa que causó sensación a su llegada a la ciudad y que aún permanece abierto.

No obstante, los empresarios y trabajadores del sector hostelero que han vivido la evolución de la zona, lamentan la pérdida de tejido comercial. Francisco José Campón, empleado de 100 Montaditos, comenta que, años atrás, «la concentración de comercios provocaba que hubiera mucho más movimiento en la calle», algo de lo que todos se beneficiaban. «Ahora sigue habiendo tránsito de personas, principalmente gracias a su privilegiada ubicación, pero lo ideal sería que el tejido comercial y la hostelería se apoyasen mutuamente para prosperar», apunta.

Obstáculos para subsistir

Son varios los factores que han contribuido a cambiar la dinámica comercial, como los cambios en los patrones de consumo de los ciudadanos, que han influido en la demanda de determinados productos y servicios. La transición hacia hábitos de compra más digitales y las nuevas preferencias de los consumidores han dejado atrás el comercio tradicional. A esto hay que sumar el incremento en el precio del alquiler de los locales, lo que ha dificultado la permanencia de muchos negocios y ha limitado la llegada de otros, incluyendo a los del sector hostelero.

«No nos lo ponen nada fácil», señala Miriam Azogue, encargada de la panadería artesanal Sana Locura, especializada en productos 100% sin gluten. «En los dos años que llevamos aquí, hemos visto cómo han ido cerrando varios locales», comenta. A su juicio, San Pedro de Alcántara se encuentra «en claro declive», provocado principalmente por la alarmante subida de precios de los alquileres. «Creo que el alquiler del restaurante Ginos, que lleva tiempo cerrado, estaba por encima de los 4.000 euros, lo que me parece una auténtica barbaridad», subraya.

La panadería artesanal Sana Locura, abierta en San Pedro de Alcántara desde 2023.

La panadería artesanal Sana Locura, abierta en San Pedro de Alcántara desde 2023. / Jorge Valiente

El último en llegar

Pese al declive comercial existente en San Pedro, sigue habiendo negocios hosteleros que apuestan por establecerse en la vía. En este caso, se trata de una de las cafeterías con más reputación en España: la firma Santa Gloria, que planea abrir próximamente en Cáceres y parece haber fijado su atención en el local que ocupaba el antiguo Prénatal.

La elección de esta ubicación pone de manifiesto el interés de la marca por establecerse en un punto clave de la ciudad que continúa evolucionando, demostrando que, pese a todo, sigue siendo un atractivo para los negocios de hostelería.

Cambio radical

Y es que San Pedro de Alcántara presenta hoy un aspecto muy diferente al que tenía hace no mucho tiempo. Ya en 2007, el eje Pintores-San Pedro fue catalogado como centro comercial abierto, a través de un proyecto para unificar la imagen comercial de esta zona, lo que conllevó la colocación de toldos, banderolas, luminosos, papeleras, bancos, fuentes y cámaras de videovigilancia. 

Aunque lo que verdaderamente supuso un antes y un después fue la peatonalización de la calle, que precisamente este año cumple una década desde su apertura. Este drástico cambio, que en un principio generó cierta controversia entre vecinos y comerciantes, consistió en una reforma total de la vía y el cierre al tráfico de forma permanente.

La peatonalización de la vía supuso un punto de inflexión para vecinos y comerciantes

Antes de la reforma, la calle estaba flanqueada por dos carriles separados por hileras de árboles y los coches circulaban en doble sentido. Asimismo, el asfalto y las aceras fueron sustituidos por una plataforma única a la que únicamente tienen acceso los peatones y los coches de los residentes. El principal objetivo era revitalizar la calle, mejorar su apariencia y hacerla más atractiva para los viandantes. La renovación favoreció la afluencia de público a la zona, traduciéndose en un aumento de potenciales clientes para los negocios instalados. 

Sin embargo, con el paso del tiempo, son muchos los comerciantes de toda la vida que no han logrado mantener el nivel de clientela necesario para sobrevivir. En cambio, la hostelería ha sabido beneficiarse de este cambio, especialmente gracias a la posibilidad de instalar terrazas en una calle que, hasta ese momento, no contaba con veladores. 

El futuro de San Pedro

Pese a que esta transformación ha provocado que pierda parte de su identidad comercial original, adaptándose a los nuevos tiempos y a las demandas del público actual, lo cierto es que San Pedro Alcántara sigue siendo una vía de referencia en la ciudad, aunque con un propósito muy distinto al que tuvo en el pasado. La pregunta ahora es si esta tendencia se consolidará a largo plazo o si, por el contrario, experimentará una nueva metamorfosis.

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