Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

El TDAH no es solo cosa de niños

Hace unas semanas, la presentadora Paula Vázquez y la humorista y actriz Yolanda Ramos anunciaron que tienen trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDHA), diagnosticado recientemente. Se trata de uno de los trastornos conductuales no diagnosticados más comunes en adultos

Paula Vázquez.

Paula Vázquez. / AP

Ágatha de Santos

Vigo

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo de origen neurobiológico –están implicados factores genéticos y ambientales–, habitualmente diagnosticado en la infancia, pero que persiste en la adultez. Se calcula que cerca del 50% de los niños y adolescentes con este trastorno van a mostrar sintomatología en la edad adulta.

Aunque el TDAH sigue siendo uno de los trastornos conductuales no diagnosticados más comunes en adultos, con una prevalencia del 3-5%, cada vez hay más diagnósticos en la adultez, como en el caso de Paula Vázquez y Yolanda Ramos. Según la doctora Iria Rodríguez Constenla, miembro de la Sociedad Galega de Neuroloxía (SGN), esto se debe a un mayor conocimiento de la enfermedad, que hace que los pacientes soliciten una evaluación diagnóstica al reconocer las señales, por ejemplo, tras el diagnóstico de un hijo –su heredabilidad es del 70%–.

"Los padres se sienten identificados con los mismos síntomas, que antes no habían identificado o habían atribuido a otro problema. En otras ocasiones, por otros síntomas que el paciente no reconoce como propios del TDAH, como la pérdida de memoria", explica esta neuróloga, especialista en trastornos del neurodesarrollo.

Sin embargo, cuando los síntomas no se reconocen en la infancia puede resultar más complejo el diagnóstico en la edad adulta porque síntomas más reconocibles, como la hiperactividad, suelen disminuir. "Persisten otros como la impulsividad, la inquietud y la falta de atención que pueden llevar a diagnósticos erróneos", advierte esta doctora.

Según Ana Fátima Gómez, neuropsicóloga y miembro del patronato de la Fundación Indaga Instituto Gallego del TDAH y Trastornos Asociados, a pesar de la mayor visibilidad del trastorno, aún persisten falsos mitos que dificultan el acceso de los adultos al diagnóstico. "Entre ellos, considerar que es algo que solo se da en la infancia o presuponer que si no hay un fracaso escolar detrás no genera repercusión o no debe ser tratado. De hecho, las investigaciones demuestran que el TDAH en adultos está infradiagnosticado y tratado", explica.

Diferentes síntomas

La heterogeneidad de los síntomas, que pueden confundirse con otros problemas, también puede explicar este infradiagnóstico, especialmente en mujeres. "Ahora se reconoce ampliamente que un gran número de niñas y mujeres sufren TDAH. Sin embargo, los criterios de diagnóstico y la comprensión general de este trastorno se basan principalmente en observaciones de cómo se manifiesta el trastorno en niños pequeños, mientras que el conocimiento sobre el impacto y cómo se manifiesta en niñas y mujeres sigue siendo escaso. Además, las mujeres tienden a camuflar mejor los síntomas", recalca Gómez.

El infradiagnóstico tiene un fuerte impacto."Las consecuencias de un TDAH sin identificar y, por tanto, sin tratar, pueden ser graves. Puede afectar al rendimiento laboral y a las relaciones profesionales y personales", sentencia la doctora Rodríguez.

"Las consecuencias de un TDAH sin identificar y, por tanto, sin tratar, pueden ser graves"

Iria Rodríguez Constenla

— Neuróloga, miembro de la Sociedad Galega de Neuroloxía

Según los datos de Indaga, desde 2020 se ha producido un aumento exponencial de la demanda de valoración en adultos. «Actualmente, al menos el 80% de las peticiones de consultas son realizadas por adultos. También hemos visto una mayor demanda a partir de los 50-60 años que quieren dar respuesta a las dificultades con las que se encuentran día a día», dice su neuropsicóloga.

Fuerte impacto

El TDAH repercute de manera significativa en todas las esferas de la vida. En la laboral, son personas que suelen registrar mayores tasas de absentismo, cambios frecuentes de trabajo –tienen tres veces más de posibilidades de ser despedidos–, menor productividad y menores estrategias adaptativas. En la social, dificultades para mantener amistades, mayores tasas de divorcio, conflictividad en la pareja. En la personal, baja autoestima, insatisfacción vital, percepción de una peor calidad de vida, impulsividad y problemas para afrontar la parentalidad. Además, hay un mayor riesgo de presentar comorbilidades asociadas, como el abuso del alcohol, drogas o fármacos, trastorno de la personalidad, trastorno bipolar, ansiedad o depresión.

Según Gómez, las mujeres, además, suelen presentar un mayor deterioro psicosocial que los hombres, así como una mayor prevalencia de abuso de sustancias, tabaquismo, pobreza severa y abuso físico infantil, así como el triple de prevalencia de insomnio, dolor crónico, ideación suicida, abuso sexual infantil y trastorno de ansiedad en comparación con mujeres sin TDAH, lo que redunda en una peor calidad de vida. "Por eso, desde Fundación Indaga llevamos años tratando de dar visibilidad al TDAH con perspectiva de género. Las mujeres con TDAH requieren de acceso a un tratamiento multidimensional con programas psicoeducativos que incluyan estrategias e intervenciones específicas en organización, gestión del tiempo, comunicación asertiva, resolución de problemas, identificación de las fuentes de estrés, gestión emocional, mejora de la autoestima y desarrollo de hábitos saludables", añade.

Ponerle nombre

Ponerle nombre a la sintomatología también es importante. «El paciente tiene una explicación a las dificultades que le originan los síntomas del TDAH; saben que hay una forma concreta de abordarlo, dejan de autoculparse y mejora de forma significativa la frustración», concreta la doctora Rodríguez.

En este sentido, la neuropsicóloga de Indaga añade que es como encontrar la pieza del puzle que les falta para entenderse. «Aunque el diagnóstico inicialmente puede llevar a una amalgama de emociones, el saber que les sucede y por qué les ayuda a ir cambiando la percepción y hasta el convencimiento de que son ‘bichos raros’ o ‘un desastre’», añade.

"Actualmente, al menos el 80% de las peticiones de consultas son de personas adultas"

Ana Fátima Gómez

— Neuropsicóloga de Fundación Indaga

Las especialistas inciden en la importancia del diagnóstico precoz, tanto para tratar los síntomas como para prevenir posibles afecciones. En cuanto al abordaje, la neuróloga explica que ha de ser multidisciplinar, tanto con terapia psicológica –psicoeducativa y cognitivo conductual– como farmacológica –con psicoestimulantes y no psicoestimulantes–. A este respecto, añade que los dos principales psicoestimulantes son el metilfenidato y la lisdexanfetamina, que se administran para aumentar la dopamina o norepinefrina y mejorar la atención y el control de impulsos, mientras que la medicación no estimulante indicada en adultos es la atomoxetina, un inhibidor de la noradrenalina, lo que incrementa la atención y disminuye la impulsividad.

Sobre por qué el TDAH puede no ser diagnosticado durante la infancia, la neuróloga explica que puede deberse a varios factores, desde que los padres o profesores no reconozcan los síntomas hasta que el niño desarrolle soluciones provisionales para mejorarlos. «Los niños con dificultades atencionales no suelen molestar ni interrumpir el ritmo de la clase, por lo que pasará más desapercibido. Los horarios fijos y actividades dirigidas en la infancia con la ayuda y supervisión por parte de los padres puede que haga que no se detecten con tanta facilidad los síntomas hasta que se pierde esa estructura en la edad adulta. En los adultos algunos síntomas del TDAH no son tan evidentes como en la infancia. Los adultos tienen mejor control sobre síntomas como hiperactividad o inquietud. Además, en la edad adulta los síntomas del TDAH pueden interpretarse como ansiedad o depresión», explica la doctora Rodríguez.

Respecto a los factores que influyen en el desarrollo de TDHA, esta especialista detalla que hay tanto factores genéticos como ambientales. «En relación con estos últimos, algunos que puedan afectar el proceso de maduración del cerebro durante el embarazo, el parto y los primeros años de vida, como infecciones, traumatismos en la cabeza, cambios metabólicos durante del embarazo o complicaciones en el parto. Los niños prematuros tienen más predisposición a tener TDAHOtra posible causa sería el consumo de tabaco, alcohol u otras drogas por parte de la madre durante el embarazo. También se ha descrito que un ambiente psicosocial conflictivo puede agravar los síntomas», explica.

Diagnóstico clínico

Según la neuróloga, el diagnóstico del TDAH en el adulto es esencialmente clínico y se basa en la constatación de la presencia de síntomas en la entrevista clínica. También resulta importante la información que aporte la familia. La evaluación debe incluir un historial médico detallado del paciente y el estado actual de los síntomas. Además, debe confirmarse que los síntomas ya estaban presentes desde la infancia. Las escalas de evaluación estandarizadas pueden ayudar en la confirmación del diagnóstico.

"También se pueden solicitar pruebas complementarias como una valoración neuropsicológica que permite conocer el perfil de funcionamiento cognitivo de la persona para determinar sus puntos fuertes y sus dificultades y hacer un diseño más detallado y personalizado del plan de intervención o de tratamiento", añade al respecto la miembro del patronato de la Fundación Indaga.

Señales en los adultos

Según Ana Fátima Gómez, los adultos con TDAH suelen hablar mucho e interrumpir; les cuesta gestionar el tiempo y priorizar tareas; tienden a aplazar tareas burocráticas o que les requiera un mayor esfuerzo cognitivo. Asimismo, suelen olvidar citas importantes o pagar facturas; son impacientes si tienen que esperar; tienden a sobrecargarse de tareas y planes sin tener en cuenta el tiempo que les va a llevar o empiezan varias tareas a la vez sin acabar ninguna. Además, viven sus emociones de forma muy intensa; les cuesta gestionar la frustración y el engaño, suelen ser personas muy empáticas, con un sentido especial de justicia, y cuando algo les motiva pueden entrar en autofoco (estado de concentración muy profundo). "También son personas con una gran curiosidad, creatividad y capacidad de pensamiento lateral (son capaces de buscar soluciones a los problemas de una forma creativa y diferente)", añade la neuropsicóloga.

En el caso concreto de las mujeres, destacan las dificultades en funcionamiento ejecutivo y presentan mayores dificultades a la hora de gestionar sus emociones (mayor desregulación emocional). Además, los síntomas de hiperactividad en las mujeres son diferentes y se caracterizan por verborrea, inquietud interna, excitación, pensamientos a toda velocidad y una mayor reactividad emocional. "Estas conductas suelen ser más aceptadas en las mujeres por cuestiones de rol de género y no suelen asociarse, de entrada, con el TDAH", puntualiza Gómez.

Por su parte, la neuróloga Iria Rodríguez asegura que un adulto con TDAH puede ser funcional. "Puede desarrollar una vida satisfactoria y autónoma con éxito social. Otra cosa es que los síntomas repercutan de forma significativa, pudiendo conllevar conductas impulsivas, conflictos familiares, agresividad, conductas de riesgo o inadaptación laboral", afirma la doctora Rodríguez.

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