La mirada

Un sínodo que puede cambiar la Iglesia Católica (I)

Papa Francisco.

Papa Francisco. / EL PERIÓDICO

Antonio Pariente

Antonio Pariente

Al leer este título a más de uno se le habrán abierto los ojos, o habrán hecho algún gesto raro. Una institución tan anclada en la tradición, ¿va a cambiar a estas alturas?, ¡aclárese usted¡ ¡explíquese! Porque esto puede ser interesante. 

Vamos con ello, en la mañana del día cuatro de octubre (fiesta de San Francisco de Asís), arrancaba en Roma con una misa en la Plaza de San Pedro (como no podía ser de otra manera), la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos que, en esta primera etapa, se celebrará en la Ciudad Eterna hasta finales de este mes.

Destacamos algunos números, no todos: Son 464 participantes que incluyen a los 365 miembros con voz y voto. De ellos, 169 obispos representantes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, mas cinco representantes de las organizaciones internaciones de las Conferencias (como el CELAM o la SECAM africana); 20 jefes de las iglesias orientales católicas; 10 miembros (5 hombres y 5 mujeres) de la USG y la UISG, es decir, de las dos organizaciones que representan a los Superiores y Superioras Generales de todo el mundo; 20 jefes de los Dicasterios de la Curia Romana; 50 personas designadas directamente por el Papa; 50 miembros del Colegio cardenalicio…

Por primera vez, el Papa ha aprobado conceder voz y voto a los seglares que participan, por ejemplo, de las 85 mujeres presentes, 54 de ellas podrán ejercer esa posibilidad

Una de las novedades de este Sínodo (no la única), es que el mismo no empieza ahora, sino que comenzó en 2021. Pues sí, Francisco hizo un llamamiento entonces a los millones de católicos para que participaran en las primeras fases, y así se fueron sucediendo la fase diocesana, la nacional, la continental y esta última que es la universal.

Otra novedad es que, por primera vez, el Papa ha aprobado conceder voz y voto a los seglares que participan, por ejemplo, de las 85 mujeres presentes, 54 de ellas podrán ejercer esa posibilidad. Esto que no deja de ser una anécdota, tiene un alto valor simbólico. 

Las reacciones al documento de trabajo, han sido tan dispares, que ha motivado que algunos hayan aplaudido con las orejas, y otros hayan puesto el grito en el cielo, por los temas que se van a tratar (sacerdocio femenino, bendición de las uniones homosexuales, la revelación interpretada a la luz de los cambios culturales y antropológicos, la sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia…).

Espero que el debate de estos temas y otros, os anime a seguir leyendo la columna.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents