GUERRA EN UCRANIA
Zelenski traslada a Trump su exigencia de garantías de seguridad: "Ucrania quiere una paz verdadera"
El presidente ucraniano conversa con su homólogo estadounidense después de que este anunciase un acuerdo con Putin para negociar
Tras las llamadas de Trump, Rusia lanzó a última hora de la tarde un nuevo ataque con misiles sobre Kiev

Volodimir Zelenski. / Europa Press/Contacto/Ukraine Presidency/Ukrainian

Algo parece haberse puesto en marcha tras tres años de guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania. Puede ser un mero juego de sombras diplomáticas (sendas llamadas de teléfono de Donald Trump con Vladímir Putin y Volodímir Zelenski para hablar de paz este miércoles) o el final imperfecto de un conflicto que ha segado la vida de un número de personas desconocido, pero que muy probablemente se mida en centenares de miles.
"Acabo de hablar con Donald Trump. Una larga conversación sobre las posibilidades de lograr la paz. Sobre nuestra voluntad de trabajar juntos a nivel de equipo. Sobre nuestras capacidades tecnológicas, en particular drones y otras producciones modernas", ha dicho el presidente ucraniano en la red social Telegram tras su conversación telefónica con su homólogo americano. "Discutimos sobre la preparación de nuestro nuevo acuerdo sobre seguridad e interoperabilidad económica y de recursos. El presidente Trump me informó sobre los detalles de su conversación con Putin. Ucrania quiere la paz más que nadie. Definimos nuestras medidas conjuntas con Estados Unidos para detener la agresión rusa y garantizar una paz confiable y duradera. Como dijo el presidente Trump, hagámoslo".
Pocas horas después de su conversación, Putin lanzó a última hora de la tarde de este miércoles un nuevo ataque con misiles sobre Kiev que obligó a la población a acudir a los refugios antiaéreos.
Antes de llamar a Zelenski, Trump ha hablado por teléfono durante hora y media con Putin, según ha anunciado en su propia red social Truth. Ha asegurado que han muerto ya “millones” de personas en la guerra y que hay que detenerla. Por eso, dice que ha acordado con su homólogo ruso que ambos países inicien "negociaciones de inmediato" con el objetivo de poner fin a la guerra en Ucrania. Está incluso dispuesto a invitarle a la Casa Blanca, algo que rompe frontalmente con el aislamiento diplomático al que estaba sometido el líder ruso y que no ha sido acordado, que se sepa, con los socios europeos o de la OTAN que están involucrados en el esfuerzo defensivo ucraniano.
En Ucrania pocos se fían de las intenciones de Trump, al que ven impredecible y sospechosamente cercano a Putin y que sigue bombardeando sistemáticamente las infraestructuras civiles y militares del país. Este miércoles, la capital, Kiev se ha despertado conmocionada tras una noche en la que ha caído una lluvia de proyectiles sobre el centro de la ciudad, normalmente bien protegido de los bombardeos rusos. Cerca de las cuatro de la mañana se han escuchado varias explosiones, reflejo de la batalla antiaérea entre los sistemas antimisiles ucranianos y los misiles balísticos rusos. Al menos una persona ha muerto y varias más han resultado heridas.
"Putin no tiene la intención de comenzar negociaciones serias. Tiene miedo de Trump pero no está interesado en detener su agresión contra Ucrania", opina para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el diputado Oleksandr Merezhko, presidente de la mesa de exteriores de la Rada (Parlamento) de Ucrania. "Cuando dice negociaciones, Putin en realidad quiere decir que se rinda Ucrania".
"La sociedad no lo aceptará"
La población ucraniana da muestras de hastío bélico. Cuesta reclutar suficientes soldados para el frente, y los que están allí llevan mucho tiempo sin poder rotar salvo por unos días o semanas de vacaciones, sobre todo los más especializados. Pero la mayoría de las decenas de ucranianos con las que ha hablado este diario en los últimos meses aseguran que no pueden aceptar una paz a cualquier precio, porque Putin usaría un alto el fuego para rearmarse y ello significaría que los hijos de los soldados que luchan ahora podrían tener que ir pronto al frente. No hay padre que acepte ese futuro para sus descendientes. Prefieren luchar. O, al menos, unas garantías sólidas y creíbles de seguridad. No volverse a sentir engañados como cuando cedieron en 1991 su armamento nuclear a cambio de unas garantías de seguridad sobre el papel que firmó Rusia, Estados Unidos y Reino Unido y que se incumplieron flagrantemente, primero, en 2104 con la toma de Crimea y el Donbás y, luego, con la invasión a gran escala del 24 de febrero de 2022.
“En Estados Unidos creen que Zelenski es su mayor obstáculo [para un alto el fuego], pero no lo es. Si él acepta un mal acuerdo, la sociedad no lo aceptará”, asegura Yevhen Hlibovytsky, intelectual ucraniano y director del Frontier Institute. Y su posible sustituto, Valerii Zaluzhnyino, un militar y ahora embajador en Reino Unido muy valorado en el país, “no será más dócil, será más autosuficiente”. Es decir, más proclive a seguir luchando a cualquier precio si se les impone una paz que sea una rendición.
La próxima cita clave será la conferencia de seguridad de Múnich de este fin de semana, a la que se rumorea que podría acudir el propio Zelenski y el vicepresidente estadounidense J.D. Vance. El mismo que aseguró que el plan de paz del ticket republicano consistía en congelar la línea del frente (que Ucrania ceda las cinco regiones ocupadas) y la renuncia de Kiev a entrar en la OTAN. Es decir, la paz de Putin.
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