Sóftbol

Lanza y batea, Cáceres juega al sóftbol

Jugadores de Venezuela, Nicaragua, Cuba, República Dominicana, Colombia y también España de entre 20 y 62 años integran el nuevo club Guerreros de Cáceres, el primero de sóftbol de la ciudad

Juegan todos los domingos en el ferial y tienen previsto organizar un torneo con equipos de otras comunidades autónomas

Componentes del nuevo club de sóftbol Guerreros de Cáceres.

Componentes del nuevo club de sóftbol Guerreros de Cáceres. / Cedida

Cáceres

Desde hace unos meses, los que pasean por la zona del ferial de Cáceres los domingos después de comer se encuentran una estampa muy poco común. Acostumbrados a ver a niños y mayores jugar al fútbol o al baloncesto, deportes dominantes en España, encontrarse con un grupo de personas que juega al sóftbol, una variante del béisbol, llama la atención. «Mucha gente se para a vernos jugar, incluso nos preguntan por la reglas y cómo se juega», dice Rafael Colmenárez, presidente del recién creado Guerreros de Cáceres, primer club de sóftbol de la ciudad.

Escudo del club Guerreros de Cáceres.

Escudo del club Guerreros de Cáceres. / Cedida

Las principales diferencias entres el sóftbol y el béisbol son la forma de lanzar la pelota (en el primero se utiliza un movimiento por debajo de la altura del hombro y en el segundo, por encima); el tamaño de la pelota, más grande en el sóftbol; el material del bate, de aluminio en este caso, de madera en el otro; y el tamaño del terreno de juego, más reducido en el deporte elegido por los integrantes del nuevo Guerreros de Cáceres.

Los domingos, partido

Los partidos comienzan el domingo por la mañana, cuando Colmenárez y otros miembros del club se van al ferial al marcar el terreno de juego con cal. A las 15.00, todos a jugar. Mientras unos juegan, otros miran y disfrutan del picnic mientras los niños corretean por allí y de vez en cuando también se atreven con el bate. «Los vamos animando a jugar, queremos crear una escuela de sóftbol», cuenta Colmenárez, que destaca que es una actividad «totalmente familiar».

Charla previa al partido entre el equipo de Cáceres y el de Mérida.

Charla previa al partido entre el equipo de Cáceres y el de Mérida. / Cedida

La mayoría de los integrantes del club son sudamericanos asentados en Cáceres que comenzaron a jugar como una forma de mantener la identidad, pues el sóftbol y el beisbol son deportes muy populares en sus países de origen. Son ahora mismo 22 los integrantes club Guerreros de Cáceres, deportistas de entre 20 y 62 años procedentes de Venezuela, Nicaragua, Cuba, República Dominicana o Colombia- Y también de España.

Constituidos ya como club oficial, el primero de Cáceres, el siguiente paso del Guerreros de Cáceres es federarse y es buscar un lugar fijo en el que jugar, ya que en el terreno en el que lo hace ahora mismo en el ferial es de propiedad privada. «Ya hemos mantenido algunos contactos con el ayuntamiento y la diputación», cuenta Colmenárez. «Lo que nos ceden son campos de fútbol, pero no nos sirven por una cuestión de medidas».

Un niño practica el sóftbol.

Un niño practica el sóftbol. / Cedida

Copa de Cáceres

Guerreros es el primer club de Cáceres, pero no de Extremadura. Ya existía uno en Mérida, con el que las relaciones son muy buenas. Ya se han enfrentado en varias ocasiones, unas en la ciudad cacereña y otras en la capital autonómica. En abril acudirán a una competición en Mérida y el objetivo después es organizar una Copa Ciudad de Cáceres a la que acudirán no solo el club emeritense, sino también otros de Sevilla, Cádiz, Madrid, Salamanca o Zamora.

Material

El material es otro de los hándicap con los que se encuentran. Todo hay que adquirirlo a través de la web. Las pelotas las compran en Venezuela, los bates en Estados Unidos. Ahora quieren hacerse con unos uniformes para todo el equipo y los mismos llegarán desde Italia. Eso sí, todo es muy costoso, explica Colmenárez. El precio es de unos 7.000 euros, para lo que ahora mismo están buscando patrocinadores. No es fácil, asumen, pero todo lo hacen con la ilusión de estar abriendo camino en Cáceres, donde ya se está gestando un segundo club de sóftbol.

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