El presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, ha respaldado como solución para la central nuclear de Almaraz una tregua sobre el calendario de cierre acordado en 2019 en su vida útil de dos y tres años, respectivamente para cada uno de sus reactores, para después "replanificar" un programa "razonable" para alcanzar las metas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). "Yo creo que la solución es muy sencilla. Es alargar hasta diez años y, mientras tanto, replanificar y, con esa replanificación, ver cuál es el programa razonable para que todos los objetivos que tenga la planificación del Gobierno puedan funcionar", afirmó Reynés en su participación en el foro 'Wake Up, Spain! organizado por El Español-Invertia. Las grandes eléctrica y Enresa pactaron en 2019 un calendario de cierre ordenado para todas las plantas nucleares del país, que arrancaba en 2027 con Almaraz y finalizaba en 2035 con la clausura de Trillo. A este respecto, Reynés recordó que los permisos de Almaraz obtenidos en la última revisión se obtuvieron por siete y ocho años respectivamente para cada grupo, pensando que el cierre tendría lugar en 2027 -grupo I- y 2028 -grupo II-, en lugar de por los diez años habituales. De esta manera, el presidente de Naturgy se mostró abierto a una solución en el debate sobre el calendario nuclear que se ha puesto sobre la mesa, aunque circunscrita en este momento a la central de Almaraz, en la que es accionista, con una participación del 11,29%. Iberdrola es el principal accionista de la central extremeña, con el 52,68% y Endesa cuenta con un 36%. Y es que Reynés aseguró la necesidad de, en primer lugar, asegurar el suministro eléctrico, y, en segundo, de hacer un nuevo plan en donde se vea "cuánto es de factible ese cierre nuclear". "El objetivo del cierre nuclear era evitar los residuos radioactivos y el objetivo de los ciclos combinados era intentar que, si los podemos hacer más amistosos con el medioambiente, lo sean. Es una solución técnicamente factible. Por lo tanto, nosotros en este sentido somos tecnológicamente neutros", dijo. Las declaraciones de Reynés se suman a las realizadas, también a favor de replantearse el cierre de las nucleares, hoy por el consejero delegado de Endesa, José Bogas, y ayer el consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle. Por otra parte, Reynés defendió que el objetivo de la auto-OPA para hacerse con hasta un 9,08% de su propio capital, con el fin de mejorar su 'free-float', es el de volver a ser "una compañía cotizada de verdad". A este respecto, consideró que el nivel de liquidez que tiene actualmente el grupo, con apenas un 10% de capital flotante, le hace ser "una compañía no realmente cotizada". Asimismo, puso en valor que en la junta general de accionistas de la compañía celebrada la pasada semana en ninguno de los 16 puntos de los que constaba el orden del día se registrara una aprobación por debajo del 98%. "Lo cual significa que ha habido un apoyo absoluto a todos los puntos que se plantearon a la junta de accionistas. Esto, que no debería ser una gran noticia, lo es porque va precedida de mucha especulación respecto a movimientos, incomodidades, tensiones accionariales, que si las hubiera, difícilmente podríamos tener un resultado como el que acabo de explicar, ¿no?", añadió al respecto, pidiendo así bajar "la especulación" sobre la tensión interna entre los accionistas de la compañía.