Primera comisión ejecutiva de Álvaro Sánchez Cotrina tras ser catapultado como secretario general del PSOE provincial de Cáceres este fin de semana en la . La sede de Ferraz Chico en Hernán Cortés ha sido un hervidero para seguir apoyando al joven dirigente que tiene como difícil misión tomar el relevo de Miguel Ángel Morales, una figura mayestática del socialismo provincial, que ha preferido apartar su presencia esta tarde para darle todo el protagonismo a su pupilo. Cotrina (Salorino, 1986) ha llegado con fuerza y con un objetivo claro: sacar de las alcaldías de Cáceres y Plasencia a Rafa Mateos y Fernando Pizarro y a María Guardiola de la presidencia de la Junta. "Estamos muy contentos, ilusionados y, personalmente, formalizando mi compromiso real con la ciudadanía, con la militancia y con las ideas", ha dicho Cotrina minutos antes de sentarse en el sillón para presidir su ejecutiva. "Nos abrimos a la gente, queremos penetrar en todas las capas de la sociedad. Por todos ellos daremos la batalla cultural". El secretario general ha dicho a los ciudadanos que "aquí está su partido, que peleará todos los días para vencer a la derecha", y en este sentido ha personalizado en Guardiola, Pizarro y Mateos porque "ahora mismo -ha insistido- son activos que gobiernan las dos grandes ciudades y nuestro reto es que en Cáceres y Plasencia tengamos un buen resultado para defender un proyecto socialista". Álvaro Sánchez Cotrina ha tirado seguidamente de las encuestas para apuntar que el 56% de los electores cacereños se consideran progresistas, pero que aún así el PSOE no gana en las grandes ciudades. Por eso, para el dirigente es fundamental "hablar de otra manera". Para ello son centrales los líderes, pero de momento, es un debate que no toca porque Cotrina no quiere abrir ese melón. En Cáceres todo apunta a que no habrá sorpresas y que Belén Fernández Casero, actual portavoz en el Ayuntamiento de Cáceres, optará a la reelección para las municipales de 2027. En Plasencia, como buenos placentinos, los cuchillos están en alto con nombres como Jesús Muñoz, Alfredo Moreno o Juan Antonio Álvarez y ninguno que, de momento, se perfile. "Tenemos que respetar los procesos orgánicos y el calendario depende de Ferraz", ha aseverado Cotrina lanzando la pelota al tejado de Madrid. Lo que sí tiene claro es que luchará para que el "consenso" impere en un proceso que pretende que sea "unido". Además de dar la lucha en las grandes ciudades, el PSOE también quiere seguir conquistando las comarcas, un territorio que domina. Aún así, ha creado un consejo territorial, con delegados en todos los territorios para "engrosar la organización" y con objetivos añadidos como "pelear la calle, ser referencia donde hemos dejado de serlo y apostando por el municipalismo". Ha defendido su ejecutiva, renovada en un 75%, por incluir en ella "a gente muy potente, con capital político" y también a "personas de referencia" que, desde su perspectiva, conforman una "organización abierta" que luchará por la "igualdad de oportunidades, el feminismo, la conciliación, los comedores, el equilibrio entre lo rural y lo urbano y el derribo de los discursos de odio de Vox". Cotrina estaba hoy cansado y algo nervioso, se le notaba en la mirada y en su afán por intentar no decir nada que se saliera del guión. Es lógico por la cascada de emociones, porque comparecía tras un congreso provincial y porque, a pesar de su experiencia política (alcalde de Salorino y diputado) no es fácil lidiar con una potencia política de primera magnitud. Hoy era el primer día de un nuevo comienzo para un nuevo PSOE. Todo se andará.